Luego de la clase terapéutica
La conexión de confiainza entre un discapacitado con los voluntarios a cargo de su clase y el premio al caballo que ya brindó su andar como terapia, ahora premiado por su ayuda y cariño.
La conexión de confiainza entre un discapacitado con los voluntarios a cargo de su clase y el premio al caballo que ya brindó su andar como terapia, ahora premiado por su ayuda y cariño.
Aprender puede ser mucho más que adquirir habilidades técnicas. Cuando te enseñan a hacer las cosas con amor y responsabilidad, a trabajar en equipo, a respetarse uno mismo y al otro, y a compartir y colaborar; con total naturalidad te va a nacer Ser Voluntario en lo que se precise.
La alegría en común luego del trabajo realizado por los voluntarios y la familia al ver finalizar la casa que le permitirá proyectar un mejor bienestar.
Lo que me atrapó de esta imagen es la calidez y bondad de la persona que recibe, vista también desde su otro lado, ayudando.
Son jóvenes que con alegría y buena actitud en vez de perder tiempo en la calle, van todos los días a aprender computación en la Escuela Taller Fátima, y al tiempo que aprenden un oficio que los incluya socialmente, devuelven voluntariamente a la comunidad cosas con lo que están aprendiendo.
Esta niña escuchaba atentamente un cuento y me miraba a través de la ventana de un libro. Estaba metida literalmente en la lectura.
En esta imagen me afectó la calidez del gesto sonriente en la voluntad de servir, una imagen que es la clara metáfora vuelta su propio mensaje. De espaldas a la vista, donde se cocina el verdadero sentido, la esencia del servicio.
Quise transmitir con esta foto la base del voluntariado donde cada persona da lo mejor de si mismo por un logro en común: un familia menos sin techo. De lo individual al colectivo mas relevante.
Lo que quise registrar es la alegría de ayudar, capturar espontáneamente la sensación que genera el ayudar a los demás, que se realiza de forma voluntaria.